Los cuatro momentos tensos en el juicio de Leopoldo López

(El autor de esta crónica estuvo en la sala de juicio, Palacio de Justicia, Caracas)

Uno de los momentos más tensos que se observó durante el juicio a Leopoldo López fue cuando la jueza Susana Barreiros y el dirigente político se enfrascaron en una discusión sobre la autoría de los 43 muertos y 800 heridos que dejaron las llamadas guarimbas de 2014. Esto ocurrió pasadas las 3 pm del pasado jueves cuando López estaba en el uso de la palabra desde el banquillo de los acusados. Era la sesión final del juicio contra el coordinador nacional del partido Voluntad Popular que transcurrió en el piso 1 del Palacio de Justicia de Caracas. López le pidió a uno de sus abogados que le pasara el informe de la Fiscalía sobre las 43 muertes. Y de seguidas desglosó que 33% de esas muertes fueron cometidos por funcionarios policiales o militares, 22% por colectivos…En ese momento la fiscal Narda Sanabria levantó la mano y le dijo a la jueza que le ordenara a López abstenerse de aludir el tema de los muertos en las guarimbas porque ese no era objeto del juicio. El abogado Francisco Santana, defensor de López, dijo que ese tema (muertos en las guarimbas) fue traído al debate por la fiscal Sanabria cuando en la sala responsabilizó a Leopoldo López de esas muertes. La jueza Barreiro le dio la razón a la Fiscalía y exhortó a López a que no tratara el tema. “Sí lo trato, porque a mí se me acusó de eso y tiene relación con este juicio”, respondió airadamente López. “No guarda relación”, repetía y repetía la jueza sin que López atendiera al exhorto. Su abogado volvió a intervenir para pedirle a la jueza que se excluyera del juicio lo aseverado por la fiscal Sanabria en cuanto a que el “discurso violento de López fue el causante de toda la violencia y las muertes”. La jueza respondió que “a López se le procesa por los delitos de determinador en el delito de incendio, instigación pública, determinador en el delito de daños y agavillamiento”.

El Video Bean desenchufado. Antes de ese evento, ya López había tenido otro encontronazo con la jueza y Sanabria justo cuando esta última planteó que el acusado no debía proyectar un video que pensaba presentar. Tal petición fue avalada por la jueza, no porque estuviera dañado el Video Beam, sino porque dicho material fílmico no fue ofertado como medio de prueba en ese juicio. “Bravo, bravo,” dijo López aplaudiendo cuando la fiscal Sanabria expuso el punto. Pero más se enfureció cuando la jueza avaló el petitorio del Ministerio Público. “No puedo creer lo que estoy oyendo, no lo puedo creer”, decía López.  En lo que si la jueza Barreiros no acompañó a la Fiscalía fue en atajar el discurso de López sobre “el desmontaje del Estado constitucional”, donde leyó varios artículos de la Carta Magna para señalar que el Poder Judicial no administraba justicia, el BCV ocultaba la inflación, el CNE propicio el fraude electoral en las últimas elecciones presidenciales, la Defensoría del Pueblo no solicitó a Fiscalía investigar violaciones a los derechos humanos, la Fuerza Armada estaba politizada y el Ministerio Público no investiga. La jueza dijo que López podría debatir esos puntos porque justamente la Fiscalía lo acusó de que su discurso contra todos los poderes públicos apuntaba al rompimiento del hilo constitucional.

La palabrota de un acusado. La sesión final del juicio a López comenzó a las 12:15 del jueves 10 de septiembre. Primero hablaron los fiscales Narda Sanabria y Franklin Nieves quienes solicitaron condenar a López y los tres estudiantes acusados. Luego hablaron los seis abogados defensores de López y demás acusados Angel González, Cristian Holdack y Demian Martín. Ellos son: Francisco Santana, Rigoberto Quintero, Joel García, Elenis Rodríguez, Monserrat Payares y Andrea Santa Cruz. Después que hablaron los abogados, la jueza le preguntó a los acusados si deseaban tomar la palabra. “Todos vamos a hablar”, respondió Holdack. El primero en tomar la palabra fue Angel González (“…la Fiscalia no presentó pruebas contundentes contra mi…”), luego Holdack (“…yo pudiera decir la narcofiscal Narda Sanabria porque lo leia en Google…”) Martín (“…yo lo que hice fue auxiliar a Bassil Da Costa…). La expresión de Holdack, sugiriendo que la fiscal andaba en cosas raras, provocó la molestia en el fiscal Franklin Nieves quien lo interrumpió para decirle que por qué no esperaba a Sanabria “y se lo dices en su cara”.

Después de los tres estudiantes, finalmente López subio al estrado a las 3:15 pm y concluyó a las 6:24 pm. A cada momento veía hacia al público pero la jueza le recordaba que debía dirigirse a ella. Desde el público, Lilian Tintori lo aupaba con señales de manos y sonrisas en las frases más sonoras del dirigente político. Al lado de Tintori estaba sentada Antonieta de Mendoza, la mamá de Leopoldo quien vestía de jean, chaquetica de jeans y botines marrones. Estaba imperturbable. Tenía una almohadita para mitigar lo duro del banco que se la turnaba con Tintori. La sala de juicio, parecida a una capillita con sus bancos de madera, estaba full. En su ala derecha estaban los dos fiscales del Ministerio Público, los representantes de la Procuraduría y una parte del público entre ellos Tintori y la mamá de López. En el ala izquierda los abogados defensores, los acusados y familiares de estos. En el estrado, la jueza, teniendo al lado izquierdo su secretaria y al derecho un asistente que grababa el juicio.

La condena y los llantos. Entre las 6:24 y las 9:30 pm la jueza se ausentó para redactar su decisión. A las 9:15 comenzaron a ingresar a la sala las partes: acusados, abogados y fiscales. Luego dejaron pasar al público. A las 9:30 pm entró la jueza y todos fueron conminados a ponerse de pie. La jueza se sentó y mandó a sentar  todos. Comenzó a leer las ocho páginas tamaño oficio que contenían la parte dispositivo de la sentencia. Cuando llegó a los párrafos de las condenas, las progenitoras de Demian Martin y Angel González comenzaron a lloriquear. Con más intensidad lo hacía la de Demian quien era consolada por una hermana de Cristian Holdack. “Respira profundo”, le decía. A las 9:30 pm la jueza salió de la sala mientras Tintori le gritaba “injusta, injusta, injusta”. Personal de seguridad arropó a la jueza y la condujo hacia su despacho. Allí ordenaron el desalojo de la sala.

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