Pranes de la PGV versus el Gobierno

 

Desde Agosto pasado, el Gobierno diseño un plan para tomar el control de la Penitenciaria General de Venezuela (PGV), cárcel situada en San Juan de los Morros (Gua). La prisión, es una de las más violentas del país, tanto por las torturas que allí le infringen a los privados de libertad (mutilaciones con hacha caliente, por ejemplo) como por los delitos que se organizan para ser ejecutados en los pueblos de Guárico. Secuestros, cobros de vacunas y sicariatos entre otros, según investigaciones policiales.

La PGV fue capitaneada en un tiempo por Humberto José Rodríguez Grimán, alias Trompeta, abatido por el Cicpc en Maracay (Ara) en enero de 2011. A este le sucedió Jhony Aponte (“Mini Joe”), también caído durante un enfrentamiento en su finca de Los Valles del Tuy en noviembre de 2015. En su lugar quedó Nelson Alejandro Barreto Reyes (“El Ratón”), quien ejerce el control del cobro de causas (impuesto que cada preso debe pagar semanalmente), venta de drogas, alquiler de teléfonos, alimentos y hasta “huidas por la puerta principal”.

Pero a comienzos de este año, El Ratón recibió una visita forzosa. En la PGV se les instaló Franklin Paul Hernández Quezada (42), alias “Franklin La Guaira”, “Viru-Viru”, “Franlin Masacre”. Este venía huyendo de las persecusiones que le montó el Gobierno a través de las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP). Se instaló en una celda VIP del penal guariqueño con cinco de sus más cercanos colaboradores.

Asi las cosas El Ratón debió hacer “cogobierno” con su carnal “Franklin Masacre”. Como era de esperarse, “Viru-Viru” comenzó a ningunear a El Ratón e implantar nuevas normas como el incremento de la causa y la obligación a los familiares de los reclusos de traer alimentos para llenar los vacíos anaqueles. Tal situación trajo fracturas entre los dos pranes. Incluso según testigos, El Ratón aceptó a regañadientes la acción de secuestrar a los 45 funcionarios del Ministerio Penitenciario el pasado 1° de Agosto.

La acción fue para presionar al Gobierno de enviarle 3 mil privados de libertad que estaban en las comisarías del Cicpc. A mayor cantidad de presos dentro de la esmirriada nómina de la PGV (el Gobierno no mandaba reos para ese penal), más era la “causa” semanal que de 16 millones de bolívares, pasaría a 23, según cálculos de testigos internos. El conflicto cesó con la intervención del viceministro José Vicente Rangel Ávalos, quien de antemano conoce a los pranes de la PGV.

Simultáneo a eso, la ministro Iris Varela, recibió órdenes del presidente Nicolás Maduro para acelerar los planes de una pacificación y toma del control de la PGV. Alguien de afuera le sopló a los pranes el asunto. Por eso, comenzaron a idear un plan para evitar que los desalojaran de la Penitenciaria. Decidieron aumentar su arsenal y aumentar las torturas a los reos morosos. Pagaron por 100 granadas M26, pero solo les entregaron 84 que previamente sustrajeron del Fuerte Conopoima, situado también en la capital guariqueña. Pero no las ingresaron al penal. Las guardaron en los barrios cercanos a la PGV, donde estos pranes tienen aliados.

Su idea es convertir al barrio Vista Hermosa en un escenario de guerra cuando el Gobierno venga a tomar las instalaciones de la PGV. El plan de resistencia del pranato incluía hacerse presente en la opinión pública. Pagaron los focos de protestas en Caracas (cercanías de Miraflores y Ministerio Penitenciario), San Juan de los Morros (Frente al Fuerte Conopoima, de donde sustrajeron las granadas) y Carabobo. En una de esas protestas, una persona se acercó a los periodistas y les dijo: “Franklin quiere declarar”. Enseguida llamó a “Franklin Masacre” y se los puso en alta voz.

Luego subieron a las redes el video de un reo que murió por tuberculosis. Al parecer la autopsia dice que ciertamente padecía de esa enfermedad, pero que falleció a causa de “traumatismo craneoencefálico generalizado”. A la par, por las redes sociales divulgaron videos de personas con los dedos, brazos y píes mutilados que acusaban a “Franklin Masacre” de haberles disparado “con una pajiza” y luego debieron mutilarle el órgano para evitar una muerte por infección.

El viernes pasado (14 de octubre 2016), el Ministerio para el Servicio Penitenciario difundió un comunicado donde anuncia “un plan de pacificación de la Penitenciaria General de Venezuela”. Admite la existencia de presos mutilados que fueron rescatados por personal del Min-Penitenciario y anuncia la pronta implantación del llamado régimen basado en estudio, disciplina y trabajo. Al cierre de esta edición (17 Octubre 2016) no se ha producido acción alguna para ejecutar dichos anuncios.

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