La angina de pecho de Luisa Ortega Díaz

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El miércoles 29 de marzo (2017) a las 5 de la tarde llegó al Palacio de Miraflores un sobre amarillo con la sentencia número 156 emitida por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Otros sobres con igual contenido fueron remitidos ese mismo miércoles a la Fiscal General y a la Cancillería, tal como lo ordenaba la Sala.

El punto 4.4 de ese fallo despojaba al parlamento de sus competencias, hasta tanto persistiera su renuencia a cumplir las sentencias de la Sala Electoral que le ordenaba desincorporar a tres diputados de Amazonas, cuya elección es investigada. Entrada la noche el presidente Nicolás Maduro abrió el sobre y ojeó la sentencia firmada por los siete magistrados, pero no atribuible a ninguno. Era una ponencia conjunta.

Dicen testigos que cuando Maduro leyó el punto 4.4 del dispositivo “….esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias…”) se comunicó de inmediato con el presidente del TSJ, magistrado Maikel Moreno para manifestarle su asombro por lo dispuesto en la sentencia. “Aquí la Asamblea no está disuelta, está en desacato”, le inquirió el Jefe de Estado. Moreno le habría confesado al Presidente que él no había leído esa sentencia ni se la consultaron antes de aprobarla.

En virtud del lo conversado con el Jefe de Estado, Moreno salió del Palacio y se reunió con los siete integrantes de la Sala Constitucional para transmitirles la preocupación del Presidente de la República. El recién estrenado presidente del TSJ reclamó duramente al magistrado Juan Mendoza el por qué no le había comentado lo de la polémica sentencia. “Mi alma él dijo que eso estaba requeteconsultado”, exclamó en tono maracucho el magistrado Calixto Ortega. “Yo se la entregué al Consultor Jurídico de Miraflores, Elvis Amoroso”, fue lo único que respondió Juan Mendoza, presidente de la Sala Constitucional quien dio a entender con eso era suficiente.

Los magistrados se retiraron y acordaron emitir una aclaratoria esa misma noche del miércoles. A esas horas, aun la opinión pública no conocía el contenido de la sentencia original ni mucho menos su aclaratoria. La página web del TSJ salió de circulación esa noche bajo la excusa que hasta ahora se lee como “Sitio en Mantenimiento”. Al ser informado sobre ese percance técnico, el magistrado Moreno transmitió la novedad a los organismos de inteligencia, que enviaron sus técnicos para solventar el “hackeo”.

El cuerpo diplomático. Avanzada la noche del miércoles ya casi para amanecer el jueves, el primer mandatario se comunicó con la canciller Delcy Rodríguez para ponerla al tanto de lo ocurrido. Le ordenó que antes que estallara el escándalo, se reuniera con el cuerpo diplomático para explicarle en detalles la sentencia y su aclaratoria.

Pensaron que lo mejor era celebrar ese encuentro en la sede del Tribunal Supremo de Justicia para que los embajadores escucharan la explicación de viva voz del magistrado Juan Mendoza, presidente de la Sala Constitucional. Es así que el encuentro fue convocado para las 3 pm del viernes 31 de marzo 2017. Y a las 5 pm darían una rueda de prensa conjunta entre la canciller Rodríguez y junta directiva del máximo tribunal del país.

Todo estaba listo, hasta que a las 10:41 del viernes 31, la fiscal general Luisa Ortega Díaz dijo que con esas sentencias (155 y 156) de la Sala Constitucional se había producido la ruptura del hilo constitucional. La frase estaba en el párrafo final de un discurso que leyó frente a los periodistas sentados en el auditorio principal del Ministerio Público quienes fueron convocados para escuchar el balance de gestión correspondiente al año 2016.

Por ley, dicho informe debía presentarlo ante la Asamblea Nacional, pero “debido a la pugna, prefiero presentarlo ante el pueblo”, según palabras de Ortega Díaz en los minutos iniciales del evento. Esa “rueda de prensa” de la Fiscal estaba pautada para el martes 28 de marzo (2017), pero el Ministerio de Comunicación revocó esa actividad.

Los aplaudidores. Al hacer tamaña denuncia (ruptura del hilo), los directores de línea que le acompañaban en el escenario central, se pusieron de pie para aplaudirla. En las imágenes se observó que la vice fiscal Alix Boscan y la consultora jurídica, Mercedes Prieto, sentadas en primera fila, se pararon de sus asientos pero no aplaudieron. En algún momento del discurso, Ortega Díaz lanzó un besito a su esposo que estaba en el auditorio.

Lo cierto es que las declaraciones de la Fiscal General, provocaron que la junta directiva del TSJ suspendiera el evento con el cuerpo diplomático. Dicen los testigos, que originalmente pensaron proseguir con el programa; es decir, celebrar la reunión con los embajadores y leer un comunicado ya pronunciándose respecto a lo dicho por la Fiscal General.

En ese sentido elaboraron el comunicado con un párrafo que decía:  “Asimismo, exhortamos a los máximos representantes de los Poderes Públicos del Estado, en especial a aquellos que conforman el Sistema de Justicia, a ser comedidos en la exposición de sus planteamientos jurídicos, evitando emitir afirmaciones apresuradas que puedan perturbar la paz ciudadana”. Pero la idea fue descartada y el evento se concretó el día sábado 1° de abril 2017.

El soponcio de la Fiscal. Abortada la reunión con los embajadores, el Presidente de la República activó ese mismo viernes el Consejo de Seguridad de la Nación para dirimir la controversia surgida entre la Fiscal General y el TSJ. A esa instancia fue invitada de manera especial, la titular del Ministerio Público. Cuentan que se excusó porque estaba en una clínica atendiéndose un dolor en el pecho. Al parecer era una angina de pecho (obstrucción de las arterias) que le sobrevino en horas de la tarde, después que habló del rompimiento del orden constitucional. En vista de ello, Maduro envió a Jorge Rodríguez como emisario.

Al regresar a Miraflores, el alcalde de Caracas, contó que ciertamente la Fiscal General tenía una alteración en su sistema circulatorio, de acuerdo al testimonio escuchado. En consideración a ese cuadro, durante la sesión del Consejo de Seguridad de la Nación, que se prolongó hasta pasadas las 12 de la noche, se mantuvo una comunicación constante con Ortega Díaz para efectos de la redacción del comunicado final leído en cadena de radio y televisión por el vicepresidente Tarek El Aissami.  Mientras, en predios del Ministerio Público se le oyó decir a Germán Ferrer: “Diosdado cree que la Fiscalía es una de sus trincheras, pero está equivocado”. Según testigos.